Sociedad Española de Microbiología
Viendo lo invisible


 

Existe un mundo a caballo entre lo visible y lo invisible. Un mundo habitado por criaturas mucho más pequeñas que nosotros, un mundo en el que la biodiversidad resulta tan extraordinaria como desconocida.
     El mundo microscópico, pese a que forma parte indisoluble del nuestro, del macroscópico, del que estamos acostumbrados a ver con solo asomarnos a la ventana, es un completo desconocido.
     Y sin embargo, esconde unas extraordinarias maravillas que nos demuestran que La Vida ha sido capaz de desarrollarse en las más variadas y sorprendentes formas.
     Cuando nos asomamos a este micromundo, a este mundo invisible, descubrimos seres vivos con formas y comportamientos extraordinarios. Vegetales que se mueven igual que los animales; organismos formados por una sola célula que comen, se mueven y se reproducen de la misma manera que los animales; depredadores que emplean el veneno para atrapar a sus presas; animales capaces de dividirse por la mitad para convertirse en dos individuos diferentes...
     En definitiva, descubrimos un mundo “nuevo”, aparentemente muy alejado del nuestro y que, sin embargo, es el responsable de que todos los ecosistemas del planeta funcionen adecuadamente.
     Es más, la mayoría de esos desconocidos trabajadores de lo natural, de esos ignorados elementos de la biodiversidad de nuestro planeta, existían ya antes que cualquiera de los archiconocidos emblemas ambientales y, seguramente, seguirán existiendo después de que desaparezcan.
     Son, en definitiva, los primeros y los últimos.
     Son diminutos, casi invisibles.
     Son muchos y... Existen!